viernes, 20 de junio de 2008
¿Gravedad? Cero
Cuando diga que me voy... no me dejes hacerlo.
Se acabaron los colores fríos. Se acabaron las preguntas del por qué el Big Bang, o el por qué me gustas cuando sales del agua. Adiós a los sinsentidos, y al miedo de pincharnos los pies si andamos descalzos por lugares desconocidos.
Componer un día con pequeñas cosas. Cosas insignificantes a la vista de cualquier mortal, pero enorme a los ojos de gente rara. Me vale con ver luz cuando entreabra alguno de mis ojos. Me vale el estar en el lado bueno del folio cuando hiciste aquella lista. Me vale tenerte conmigo cuando cierro los ojos y escucho tu “jajaja”. Y me da igual que unos metros de valla de madera nos separen cuando me acerco a hablarte. Sólo es madera. Y me da igual como lleves el pelo, suelto o con una coleta algo ladeada. Me da lo mismo ser suela de zapato o cualquiera de las veintisiete letras del abecedario.
Y hasta que no piense en la manera de evitar esa valla, me conformo con poder tener gravedad cero.
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2 comentarios:
sin palabras..
que bueno!!
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