martes, 27 de mayo de 2008

00:52


Sabes que algo ha terminado cuando te das cuenta de que eso que quieres ya no puedes tenerlo.
Sentirse atrapado por el deseo de querer y no poder. Como cuando éramos niños y estábamos castigados a no poder salir a jugar... Mirábamos la calle por la ventana de nuetsra habitación con el ceño fruncido en señal de enfado y rebeldía. Y lo peor era cuando llamaban tus amigos para intentar, en vano, convencer a tu madre.
Ahora miro por la ventana sin estar castigado, y veo todas aquellas veces que hemos jugado sin permiso, aquellas mentiras que dijimos para camuflar nuestro deseo, y aquellas continuas ganas de escaparnos.

Pero... ¿quién dijo que sería fácil?

Aquellos días que antes eran horas, se han convertido en años. Ya no pasa el tiempo como antes. Cuando mandaban sobre el reloj largas charlas mirándonos a los ojos con una media sonrisa plasmada en la cara, tendidos sobre una toalla mirando qué estrella era la que aparecía.

Todo cambia, hay que asumirlo. Asique mientras tanto me conformo con poder seguir hablándote a las 00:52.

1 comentario:

Saяa dijo...

Las cosas pintan para mí del mismo color. Me conformo, en mi caso, con sentirme en parte identificada y poder dejar testimonio a la hora X de un día cualquiera..