martes, 29 de abril de 2008
Eso es
Ya me he sentido otras veces así, tan pequeño. No tengo miedo y no voy a tenerlo porque sé como funciona el asunto. Al contrario, estoy contento.
Es como cuando me tumbo en la playa y leo un horizonte lleno de siluetas pero solo pienso en ti. O como cuando voy en bicicleta y todo el mundo tiene prisa por llegar a algún lugar, y pitan y aceleran, y yo solo pienso en ti.
En verdad es una ecuación muy sencilla, y un resultado de alterne. Suceda lo que suceda yo estoy pensando en ti. Y me gusta.
Otra cosa es que tenga una tendencia innata al despiste y al silencio, y a veces parezca que no va conmigo la cosa. Y que me haya acostumbrado a escribir las cosas y no decirlas, como dando por supuesto que tú entiendes mi falta de valor y de recursos.
Y sé que no confundes eso ni con desidia ni con remordimiento pero que preferirías que te lo dijera todo. Que mi voz, y no mis dedos hablaran por mi. Escucharme a media noche contándote el secreto de la vida, y porque de todos los amores que he tenido sólo uno lo he guardado para ti.
Y como sé que lo preferirías lo voy a intentar, aunque se me tropiece la lengua con el corazón, y al hablar, como al escribir, siempre puntúe y acentúe las palabras y los sentimientos más bien tirando a mal.
(exiliateconmigo)
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1 comentario:
Es preciosa esta entrada, sin duda ella es afortunada :o). Con respecto a tu comentario: a veces no te dan otra opción más que la de despedirte. La cosa está en mí, en no quedarme con un "hasta luego" en el aire, y saber interpretar el hasta luego forzado de despedida como lo que realmente es: un "hasta nunca". Y lo más difícil de todo, poder asimilarlo y dar la misma respuesta.
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