Ya no sé que hacer para dejar de pensar tanto en ti y en mi, en tiempos mejores o peores según desde donde sean mirados.
Muchos días me los paso pensando y preguntándome qué es lo que hice mal para tenerte tan cerca y al mismo tiempo tan lejos durante tanto tiempo. No sabes la impotencia que me entra cuando te veo y no puedo acercarme de ninguna forma para que no salgas corriendo, y mucho menos sería eso de acercarme para cogerte de la mano y darte un beso en la mejilla... es un gesto simple, muy simple, pero lo veo muy lejos.
El miedo nos pudo durante mucho tiempo, y yo por lo menos, pensaba que el tiempo jugaba a mi favor, pero su propio paso me ha hecho ver que era al contrario, y cuando me decidí por fin, me quedé en el andén viendo mi último tren marchar.
Estuve tanto tiempo con el billete en la mano que me acostumbré a ello, y a no mirar cuando tenía que ir a la estación para cogerte de la mano.
Pero no hay más. Dicen que la vida es un simple juego, y bueno, sé cuando pierdo y cuando no, y esta vez estoy de más en la partida. Eso no quita lo desesperante que puede llegar a ser esta situación, y de haber perdido toda la confianza que momento a momento llegué a conseguir, pero las cosas marchan ahora de esta forma, y no hay más.
El tiempo pone todo y a todos en su sitio, ¿no?, pues bien, esperaré a ver dónde me sitúa al final...espero que donde me merezco.
Y sin más, me despido de mi mismo, en una de esas cartas más dirigidas a nadie, ya que por cobardía han de quedarse en mi memoria.
Aloha
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